sábado 7 de noviembre de 2009

Javier Bergia en Buenos Aires (o una noche cerquita de Madrid)


Impresionante lo del viernes en La Vaca Profana. Pensaba que llegaba tarde, siempre el mismo problema con los colectivos porteños por la noche, pero no, llegué cómodamente de horario. Javier estaba en la puerta hablando con dos personas ¿lo saludo ahora? No, mejor esperar al final.
Un concierto muy íntimo (que no significa que hayan ido pocos, al contrario, tuve que quedarme sentado en la barra por la puta costumbre de reservar a último momento, no me molestó para nada, suelo llevarme bien con ese sector de los bares).
Javier nos brindó unas canciones hermosas (la mayoría explicadas previamente por él de una manera única), anécdotas de su paso por la colimba, los tiempos en Francia como integrante de una orquesta de música antigua, muchas cosas. No recuerdo exactamente la lista de canciones como para poder compartirla, aunque desde ya no faltaron los clásicos como "Aquellos años verdes", "Nunca te dije", "Noche infinita", "Alhambra", entre otros. En mi caso, no conocía "Por los mares de Cupido", la hizo, me encantó y por eso decidí llevarme su anterior disco "Cedaceros 4" (un disco desde el corazón de Madrid, como me firmó Javier dentro del mismo) el cual incluye aquella canción. De este último también hizo, entre otras, "Reflejos Perdidos" (una chica, ya que la pidió, aceptó el reto de Javier y se animó a cantarla), "Cedaceros 4", que da título al disco y "Bordado sobre tapiz". Sobre esta última me pasó algo especial. Javier comentó que estaba inspirada en el disco "Tapestry", de Carole King, disco que tengo y me encanta. Que grande Javier. Me quedé con ganas de escuchar “En la ciudad de Morgan” (no creo que suela hacerla generalmente) pero bueno, más que conforme con lo ofrecido.
Un momento muy especial cuando recordó en medio de la noche al recientemente desaparecido Antonio Vega (ex Nacha Pop) e interpretó “La chica de ayer”, gran canción de aquel grupo. También hizo “A cantaros” de Pablo Guerrero, otro lindo momento.
Volaron los cd´s que trajo, pensaba hacerme de Caracola, el último, pero no quedaban más ejemplares. No obstante, agradezco, porque desde que llegué del concierto que no dejo de escuchar Cedaceros 4. Discazo por donde se lo escuche (yo empecé por “Por los mares de Cupido", les dije que fue el motivo de haberlo comprado)
Recordaba cuando Marwan y Lucas tocaron allí mismo, en La Vaca, este año, que bueno que estuvo eso. Este viernes iré a ver a Lucas al Roxy Live Bar (donde tocó Quique González en septiembre y también pude asistir. Que grande el Kid), así que luego comentaré algo al respecto del concierto. Lucas en Buenos Aires y con banda!!! Terrible. Ojalá que pronto también regrese Marwan, pedazo de músico y persona, un placer cada una de sus visitas.
Espero que anden todos bien. Hacía bastante que no retomaba el blog. Javier me dio ganas de hacerlo.
Besos y cariños.

martes 28 de abril de 2009

Y ese día llegó...

Ha pasado bastante tiempo desde la última entrada. Lo sé. Seguramente el motivo haya sido el reencuentro con la música, esa que había dejado de lado durante tanto tiempo.
El domingo 26/04 hice mi primera presentación en vivo y la verdad que la he pasado de maravilla. Fue en Musu Bar, un bar de Villa Devoto (esto es en Buenos Aires, aclaro para mis amigos españoles). Ver a tantos amigos acompañándome, coreando varias de las canciones, que lindo. Espero que se repita pronto. En verdad ya había tocado dos meses atrás en el mismo lugar en lo que fue un festival solidario, pero subí solo unos pocos minutos.
Con respecto al blog, quizá vaya subiendo algunas letras, algún microrelato como antes. Ojalá regresen esas ganas de escribir aquellas otras cosas.
Les dejo un video con lo que fue parte de la presentación. Hasta cualquier momento, mantenemos el contacto. Saludos!

domingo 10 de agosto de 2008

Canciones para sobrevivir un día domingo

Hoy: "Ya nadie te quiere" de Los Delinqüentes.

Un poquito de flamenquillo, lo mejor para un domingo.


Y viva la Garrapata!!


Saludos!


miércoles 6 de agosto de 2008

Desde lo alto de Balvanera (Crónica urbana)


Como un soldado que había perdido la guerra, como un cuerpo desafiando al vértigo que provoca las alturas, aquel hombre parado en el cuarto piso ya no quería seguir buscando respuestas. Aquella tarde fueron suficientes diez minutos para que todo el barrio se hiciese presente en la puerta del edificio. Era de esos hombres que, al saberse tan poco de su vida, mayores misterios al irse nos dejan. Temblaba, muchísimo temblaba. Desde la calle se percibía perfectamente lo nervioso que estaba. De una punta a la otra, de aquí para allá, pocas palabras entregaba a la multitud, tan sólo un “váyanse carajo, porque igual me voy a tirar”. El sol, radiante, iluminaba su rostro, quizás intentando hacerle ver otras cosas.
Para los más pequeños, la situación era como un juego, no todos los días alguien grita desde tan alto. Algunos vecinos decían que estaba loco, que unos meses atrás había ocurrido un episodio parecido, muchas cosas se comentaban. La cuestión era que ningún familiar se había hecho presente en el lugar. O quizás nadie quería decir que lo era.
Era joven, entre treinta y cuarenta años, extremadamente flaco y de cabellera larga, como la de un fanático del heavy metal. Su cara era una más, nada de particular. Pero al mirarlo, más allá de la distancia, se llegaba a advertir en su rostro tristeza, desolación. “Dios no se tire, mire que la pelota no se mancha” le gritó un joven. Y él escuchó lo que le decían, pero lo pasó por alto.
Durante varios minutos expuso ante todos una serie de insultos de los más ricos y variados. Sabedor quizás de varias lenguas, puteó en español, inglés, italiano y hasta en guaraní, porque una mujer de pollera larga y colorada, tradujo a la multitud el valioso mensaje. El carnicero de la cuadra, recordaba sus últimas compras, sus últimas palabras, como si ya se hubiese echado al vacío. Tres viejas solteronas, con exceso de rubor en el rostro y un cigarrillo mentolado en sus labios, sólo hacían referencia del olor a vino que salía de su casa. Todos tenían algo que decir.
Estaba cansado, no quería seguir hablando. Se sentó y empezó a hacer gestos con sus manos. Desde arriba reconoció a la negrita, la única amiga que le había dejado el barrio, “negra, usted sabe que la quiero, sepa disculpar, la vida conmigo se portó mal”, le gritó, mientras la muchacha lloraba desconsolada sobre el cordón de la vereda.
El desfile de personajes no llegaba a su fin. Hasta la piba de la farmacia se quedó a mirar. El comisario le pidió que bajase y dialogaran. Le dijo las mismas cosas que siempre se dicen en este tipo de casos: que la vida es hermosa, que no hay situación peor que la muerte y muchas cosas más que poco irían a servir.
De un salto rápido pero firme se puso de pie. Decidido a volar apoyó una de sus piernas sobre la baranda de cemento que daba a la calle, la cual muy difícilmente soportara tanto peso. Los miró a todos, pero no se animó a hablar. Quiso hacerlo, pero no pudo. Los más pequeños sintieron las manos de sus madres sobre sus ojos. “Yo quiero ver mamá” dijo uno de ellos, testigo de lo que pasaba, “los nenes como vos solo ven dibujitos” se apuró a decir su madre, mientras pensaba en el puchero de la noche.
Era un ochenta a veinte. Para casi todos un borracho y para otros pocos un pobre tipo. “Siempre se comentó que andaba en algo raro, esto no me extraña”, afirmó Margarita, conocedora de todo lo que siempre sucedía en la cuadra, aportando precisos indicios del porqué de tamaña situación.
Estaba decidido, se iba a tirar. Antes, se quiso tomar dos minutos para rezar. Con voz alta un Padre Nuestro regaló para Balvanera. Solo el carnicero lo acompañó en el rezo. El resto observó con una mirada indiferente. Una paloma le empezó a dar vueltas por la cabeza, lo que faltaba para completar su nerviosismo. Le pidió al oficial que tapara su cuerpo apenas cayese sobre el piso. Como un águila decidida a volar, yendo en busca de aquello que quizás nunca consiguió, elevó sus brazos, cerró los ojos y se tiró.
La muerte fue instantánea, cuatro pisos fueron suficientes para que su cabeza no resistiera a las baldosas. Los médicos que allí se encontraban no pudieron hacer nada. Los vecinos, acongojados por la situación, peleaban un lugar ante las cámaras de Crónica TV para dar su testimonio, para ofrecer su crónica.
Al cabo de una hora, la mayoría ya se había marchado del lugar. Todo había vuelto a la normalidad. Solo quedaron algunos policías y el portero del edificio quien se encargó, con bastante lavandina, de limpiar el charco de sangre que había quedado.

miércoles 30 de julio de 2008

Del otro lado del puente


Si uno sigue un par de pasos más allá de donde se encuentra el control policial, uno termina cruzando el puente. Y del otro lado del puente las cosas son muy diferentes. Los autos son modelos viejos, las casas bastante humildes y no existen las grandes tiendas comerciales. Almorzar en alguno de aquellos bares que ahí conviven es accesible para cualquiera y la comida suele disfrutarse con un poco de información sensacionalista que ofrece la televisión. Pero quizá lo más importante es que también del otro lado del puente está la villa, con los chicos descalzos jugando sobre el barro de las calles y el sonido de la cumbia que se escapa por las ventanas. En donde los domingos se puede ver a hombres y mujeres que se adueñan de las veredas para darle color al día, ellos preparando el asado que nadie querrá perderse, para un almuerzo que se extenderá durante varias horas entre historias y anécdotas y ellas colgando al sol la ropa que lavaron con sus propias manos, las mismas que caída la tarde cargaran de bastante aceite la sartén, para ofrecer las más ricas y dulces tortafritas. Y con mate, por supuesto.

Hay también un potrero para la competencia de toques y gambetas maradonianas y un improvisado arco de madera que se sostiene solo porque Dios lo permite. Como permite también ser feliz a pesar de tanta desigualdad, de tanto olvido. Por suerte no hay réferis que sancionen sacarse la camiseta sino la mayoría lo vería desde afuera. Acá se juega en cuero. Los goles suelen gritarse como victorias de la vida y el aplauso de la gente se entremezcla con algún insulto hacia el pobre arquero. “Manos de manteca” grita uno de los más pequeños mientras imagina el día que le tocará estar adentro y recibir la ovación de los suyos.

Cuando llega la noche pocos quedan en la calle, los que solo encuentran una plaza para dormir y algún perro flaco disfrutando los huesos que dejó el asado de hoy.

lunes 28 de julio de 2008

Lunes (y como complicarse la vida innecesariamente)

Lunes. Otra vez lunes. Che, ¿falta mucho para el viernes? Ay mi Dios. Juro que esta semana se hará eterna. A ver pensemos…los premios JAMAS deberían ser materiales, perfecto. Ahora bien, si son materiales ¿no podrían ser en efectivo? Porque sinceramente una orden de compra me compromete precisamente a eso, a comprar!…y a ver…¿Qué necesidad me tengo que crear? Ahh ya está!! Me compro un mp3 (no le encuentro sentido a los mp4) Ah no, cierto que no alcanza y plata arriba no pongo.

Julepe el que me pegué hoy en el subte con los hombres ancianos, un grupo de jóvenes (creo yo) que llevaban puestas mascaras con cara de gente mayor, caminando encorvados y con una mina que estaba con ellos que los fotografiaba. Todo armado, pero original.

Ahh ya se, necesito el wifi!!...claro!!....ah no, no llego ni a la mitad.

Explíquenme, gastas $439 en una multifunción ¿y no incluye el cable USB?. No me jodan, por favor. Ahh, si... ¿que podría haber usado la orden de compra para la multifunción que compre justo el sábado?, claro. Me sentí un idiota todo el día, despreocúpense.

Ah…ya está…por lo pronto me puedo comprar la “antenita” que requiere el wifi para la otra pc. Joya me alcanza!!...claro, pero también me sobra guita y la pierdo.

No hay caso, hubiese preferido un abrazo de mi jefa, lo material muchas veces trae complicaciones innecesarias.


Buena semana!

domingo 27 de julio de 2008

Canciones para sobrevivir un día domingo

Hoy: "Rumba-Twist" de Gato Pérez.